viernes, 27 de noviembre de 2009

EXQUISITAMENTE FOME


¿Cómo llegamos a saber de él? Hoy día no lo podemos recordar. Eso es lo malo de pasearse horas enteras en la Net.

Lo único que importó fue encontrar su blog donde se prometía al menos un chiste fome por día, y desde la primera viñeta que vimos Dayana y yo supimos que habíamos “caído bajo la tentación” de su trazo y su falta de ingenuidad, entre muchas otras cosas.

¿De quién estamos hablando? De nuestro queridísimo amigo Malaimagen, por supuesto.




Una de las primeras cosas que tuvimos claras a la hora de responder a la propuesta de “Cien Funes Volando” –de la que hablaremos luego-, fue que queríamos tener un logo para nuestra editorial. Hasta cierto punto pensamos en hacerlo nosotros; pero la verdad es que tanto Dayana Riveaud y yo –Che Pereyra- somos pésimos hasta para dibujar en el juego del ahorcado.



Es cierto que desde un principio delirábamos con que Malaimagen nos diseñara el logo… Pero sentíamos que eran puros divagues. ¿Por qué nos ayudaría el loco si ni siquiera nos conoce? Además, pensábamos, el weón ya debe estar curtido en el ambiente y seguramente se sienta un Cartoonist-Star: ¿Qué nos va a pescar?




Así fue como descartamos esa idea… Hasta que una noche, al volver a casa luego de un recital de Banda Conmoción, y transpirando alcohol como chanchos, nos metimos a su página y decidimos escribirle un comentario sin ninguna vergüenza, bien ‘cara e’raja’. Le pedíamos que se contactara con nosotros porque teníamos una propuesta para hacerle. De ahí nos fuimos a dormir y al otro día ninguno de los dos recordaba nada…




Pasaron unos días y recordamos lo que habíamos hecho, cabalmente, cuando recibimos una respuesta. El correo no prometía nada; al contrario, Malaimagen quería saber qué intenciones teníamos y qué pito tocaba él en todo esto. Emocionados, quisimos escribirle altiro. Pero no nos fue tan fácil responderle… Luego de varios intentos, le respondimos escuetamente contándole sobre el proyecto de Ediciones del Quiltro y de nuestro deseo de que nos ayudara a diseñar un logo. Lo que no le dijimos –o no enfatizamos mucho sobre ello- fue el por qué queríamos que fuera Malaimagen y no otro...



Sencillamente porque nosotros nos sentimos muy identificados con, lo que podríamos llamar, su visión del mundo… Admirados con la sencillez y el fino sarcasmo y rico humor con que Malaimagen pasa de un chiste tan tierno como un ratoncito sentado haciendo nada -sin dejar de lado a extraterrestres fanáticos del blog y punks nazis que no están confundidos sino que son unos imbéciles que dejaron en algún sitio su cerebro y, con él, su conciencia histórica- hasta militares sonrientes pregonando el olvido (aquí uno no puede menos que reír con un poco de amargura, y no precisamente por culpa del chiste…):




Lo mejor de todo su trabajo es que, como bien lo dice nuestro amigo en algún lugar, éste nació del ocio más absoluto. Y esos dibujos que se iban creando entre la hora de colación, unas horas antes de salir para la pega y entre los viajes en la micro, fueron juntándose y se hacía la hora de darles un lugar.


Ninguno de nosotros sabe con certeza por qué el blog de Malaimagen (http://www.malaimagen.blogspot.com/) surgió cierto día del año 2007. Pero lo que sí podemos apostar es que le fue necesario crear un espacio en dónde poder plasmar el ingenio, por un lado, y develar la absurda, estúpida y FOME que puede ser la realidad… Y la Realidad –esa que los grandes diarios de todos los países escriben con mayúscula-, lo sabemos muy bien, es súper charcha. Como bien se refleja en aquella viñeta que habla sobre la “Reunión anual de los dueños de los 10 diarios más importantes e influyentes del país”:




Sin embargo, lo de nuestro amigo sí es una denuncia permanente sobre ésta y otras cuestiones –como el femicidio y las incongruencias y abusos de poder de cualquier religión y gobierno, etc.-; pero es una denuncia desenfadada que nos invita a divertirnos con la irrealidad de la realidad y en donde es necesaria la complicidad de todos nosotros –autor y lector- para advertir un giro social o un retruécano lingüístico, entre otros miles de guiños… Por eso uno sale de pachanga los sábados para terminar ‘buitreando’ en cualquier esquina…



O podemos morirnos de la risa con ciertos prototipos importados, como puede ser el reggetonero chileno


O simplemente compartir una pasión y un sentimiento, como suele ser al menos nuestro caso con Malaimagen:



Ah, chiquillos, casi nos olvidábamos… ¿Qué dijo Malaimagen cuando le pedimos que nos diseñara el logo –sí sí, ese, el del perro quiltro tan bonito que tienen ahí arriba, mordiendo las páginas de nuestro próximos libros-? Lo que se suele decir en ocasiones muy especiales, como cuando pinta hacer un asado:


2 comentarios:

hermesfox dijo...

Interesante, diría refrescante, les felicito, por vuestro blog.

Litio dijo...

que bacan la anecdota del logo, saludos